Crónica de Ana Montrosis sobre el taller

Posted by carolinaschmidtp | Crónica de Taller | Tuesday 17 November 2009

Visitando la penitenciaria Femenina de Rancagua, el 3 de octubre 2009

Al llegar al recinto aprecié que el lugar era descomunal, inalterable, desconfiado como el primer gendarme que nos recibió. Ingrese con la mirada vertical, con una mirada que no podía detenerse entre la reja y los ojos curiosos de aquellas mujeres. Carolina, la encargada del proyecto se movía como si estuviera en su terreno, ella tenía la experiencia y la disposición, solo le preocupaba que las internas de ambos sectores entraran de inmediato a clase.

Se abrió primero una de las rejillas, salió un grupo que ni siquiera alcancé a observar cuando de pronto me rodearon como si fuéramos amiga de toda la vida, eso me hizo sentir particular, luego el otro grupo también se integró sin más demora.

Nos deslizamos por un estrecho pasillo, con mallas de alambre, bajamos una escalera pequeña hasta llegar a la sala que tenía las sillas ubicadas en forma circular. Recuerdo una pizarra, una mesa, y unas ventanas por donde no se veía absolutamente nada. Todo aparentemente en su lugar, me senté al medio para tener la visual de la situación, uno de los talleristas nos sirvió café. Hasta ese momento todavía me sentía extraña, intente de inmediato integrarme, las observaba sin que se percataran de mis interrogantes. Creo que de algún modo logré que ellas me regalaran una sonrisa, una palabra, su confianza, como diciendo “Somos iguales Ana, solo que un error nos encerró en este mundo y ahora vienes a ayudarnos a salir”-.

Taller

Hacer un taller las ayuda a brotar más luego de este infierno, así lo decían sus ojitos maquillados, los gestos, el cigarrillo trasnochado en la boca, y las caritas de fiesta porque para ellas esto era una verdadera fiesta, donde las palabras nos invitaban a leer y a dar una breve opinión acerca del poema de cada compañera.

Grande fue mi sorpresa al observar a una de las internas. El sonido armónico de la voz de Marcela decía que había un mundo que necesitaba desesperadamente expresarse, así como su pelo rizado, su postura juvenil y la belleza del poema.

Luego de oír detenidamente a cada una de ellas, me tocó leer algunos textos, se formó entonces un ambiente de complicidad, pues parte de mi trabajo tiene como temática el maltrato entre mujeres, en aquel momento nos unimos en un mismo lenguaje, con las mismas señales. Lo más impresionante de este taller fue el diálogo que se estableció en aquella sala, la comprensión de los textos nos permitió convivir toda esa tarde y aprendí  por sobre todas las cosas, que la poesía puede ser examinada desde varias miradas, como lo es en este caso desde una cárcel y que nos traslada inevitablemente a distintos imaginarios, pero que en algún punto nos une, así como nos une “la desnudez del alma”.

La lectura y la escritura se topa con el artista que todos llevamos dentro, con ese espíritu que necesita volar para no ahogarse, con un espíritu que encuentra en la poesía su propia naturaleza, la sombra.

Ana Montrosis

Crónica de Paula Daza sobre Taller

Posted by carolinaschmidtp | Crónica de Taller | Tuesday 17 November 2009

“LO QUE USTED ESCRIBIÓ AHÍ, SOY YO…., ASÍ TAL CUAL ESTOY YO”

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¿Cómo podría yo saber y sentir lo que realmente sucede en la cana?

¿Cómo podría yo imaginar lo que es estar “A la Sombra”?

¿De qué manera podría dar palabras a esas sensaciones?

Entro pálida, a causa de los largos, angostos, desmesuradamente altos y cada vez más fríos pasillos del túnel, laberíntico, que nos lleva a los patios.

Guido me hace notar el jardín, un área verde con pasto y flores bien cuidadas que aparece ante mis ojos como un oasis de 7cm 2 y elevo una plegaria en proclamación a la Naturaleza, bendiciendo la vida que ahí florece gracias a las manos femeninas que niegan resecarse.

Entro pálida (decía) y me siento a contemplar este grupo que se encontraba “A la Sombra” observo sus sonrisas, sus miradas y las reconozco tan mujeres, tan llenas de sí mismas…

Leen, recitan, dicen y dibujan sus poemas y nos vamos involucrando y nos vamos llenando de las ansias… Es mi turno y temo entorpecer, palidezco más un segundo y decido leer un poema antiguo, uno de antes de saber del proyecto, uno que escribí cuando estuve bajo mi propia Sombra, en mi propio claustro, en mi propio laberíntico túnel … cuando “gritaba en la ventana y palidecía de miedo, entumida…” … … …

-       “ LO QUE USTED ESCRIBIÓ AHÍ, SOY YO…., ASÍ TAL CUAL ESTOY YO”-  me dice Valeria, reconociéndose en mis obscuridades …

-       “¿POR QUÉ ESCRIBIÓ ESO SI USTED NO SABE LO QUE ES ESTAR AQUÍ?”

..y temo inmiscuirme…

-       “¿POR QUÉ ESCRIBIÓ ESO, EN QUÉ ESTABA PENSANDO CUANDO LO HIZO?”- me cuestiona al fin.

-       “¿La verdad, la verdad, honestamente?… – y comienzo a contarle acerca de mi propia cárcel, de este encierro intransable, esta soledad que lo consume todo, esta sentencia dictada por los dioses para mi… y todo se despliega… Hablamos de nuestras vidas y nuestras muertes, de amores y desamores, del tiempo y la distancia … y nos reconocemos mujeres, cada una en su propia Sombra y ahora, por un momento, abanicándonos como si estuviésemos bajo los árboles, en el bosque, allá… lejos… … …

-       “¿Tiene de amor?” – … me preguntan.

Testimonio de Taller del 16 de Octubre, 2009.

Paula Daza.

Crónica de Angélica González sobre Taller

Posted by carolinaschmidtp | Crónica de Taller | Tuesday 17 November 2009

Comentario de visita.

Lectura Taller-encuentro

Al entrar en la cárcel el murmullo de la soledad se hace más chillón y congela con su concreta circunstancia de estar ahí tras las rejas sin poder salir.

Las poetas de alma libre me reciben con sonrisas, con agrado de ver otra cara nueva,  con cierta curiosidad quizás de saber qué hago ahí, frente a ellas esperando nada más que un poema, para saber que somos iguales.

Sus poemas son un puñado de imágenes reveladoras, puñados y puñados de nuevos pensamientos, de nuevas necesidades que confirman que la poesía es el arte del ser humano que trasciende todos los pensamientos y todas las leyes del universo.

Que forma más viva de encontrarle el sentido a las cosas, el estar con estas libres de alma, gran lección de arte que dan con sus versos y poemas, con sus formas auténticas de expresión. Nada es porque si, todo tiene un motivo en esta visita, motivo de seguir viviendo o seguir muriendo, un motivo de creación por necesidad y para los demás que nos ven con ojos lentos desde sus pedazos de carnes inmóviles.

Angélica González guerrero.

Poeta Rengüina.

Crónica de Roxana Miranda Rupailaf sobre el taller

Posted by carolinaschmidtp | Crónica de Taller | Tuesday 17 November 2009

Impresiones “A la Sombra”

A propósito de la visita a la cárcel de Rancagua (10 de Octubre 2009)

La cárcel de Rancagua fue para mí el descubrimiento de mujeres que se parecen a mi madre, que se parecen a mis amigas, que se parecen a la gente con la que en libertad converso, lloro y  río.

Muy dedicadas al taller de escritura y muy curiosas de mi persona, las chicas leen primero sus poemas, yo las estudio. Algunas (que tienen nombres de actrices mexicanas) se  ven más inquietas y risueñas. Otras, son igual de tímidas que yo frente a lo desconocido.  Una, hay que es como un mar fecundo dando peces a montón.  Y escribe, escribe. Y lee y lee.

Muy queribles todas. Imitan mi forma de leer después de mostrarles mi trabajo. Me asocian a Marcela, intuyen la herida, como yo intuyo el fondo de sus vasos oscuros. El encierro, la distancia, el nido solo que cuelga de algún árbol allá afuera  donde el sol consume lentamente los cuerpos amados.

La escritura aquí se transforma en re-encuentro, en abrazo. Se cruzan las líneas, se rompen los barrotes. Ellas traen a sus versos al amado, al ex, a los hijos, los amigos. No están solas. Todos ellos transitan en los pasillos de la cárcel. Los cargan ellas, en sus cuadernos de poemas. Los estrechan en sus brazos cada vez que dan lectura a sus letras. Quieren hacerlo bien, se esfuerzan, preguntan, escriben. La escritura es medicinal, las afligidas sabemos de eso. De esa agua secreta que se esconde en las sábanas donde solo el recuerdo abriga al cuerpo. La escritura es medicinal. Y ahora me voy, ahora termino, las chicas quedan en su taller y están aquí en estas letras, este papel, este recuerdo. Se van conmigo y quedo yo también. Me dejo un poco. Gracias por la sonrisa. Gracias a quienes hacen posible este proyecto.

R.M.R